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Salami de galletas al café

Salami de galletas al café sin mantequilla ni huevos: un postre frío y rápido con chocolate negro, galletas secas y café. Fácil, en 20 minutos.
Receta Salami de galletas al café
  • Dificultad Media
  • Preparación 20 minutos
  • Porciones para 6 personas

El salami de galletas al café es un postre frío sin cocción que da un aire adulto al célebre salami de chocolate de la tradición italiana, el que tantas abuelas preparaban aprovechando las galletas secas que sobraban en la despensa.

En esta versión la mantequilla y los huevos desaparecen por completo, sustituidos por chocolate negro fundido que, al enfriarse, compacta la masa y le da esa textura crujiente y a la vez fundente, típica de un salami bien hecho.

El café sin azúcar es la verdadera firma de la receta: suaviza el dulzor de las galletas y del azúcar glas, alarga el regusto y crea ese contraste elegante que hace que el postre sea perfecto para el final de la comida, junto a una copita de licor o una tacita de espresso.

Ingredientes para 6 personas

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Procedimiento

  1. Para preparar el salami de galletas al café, empieza por el chocolate negro: trocéalo, ponlo en un bol y fúndelo al baño maría o en el microondas a golpes cortos, removiendo a menudo para que no se caliente demasiado. Mientras tanto, prepara el café y déjalo enfriar por completo, porque si lo añades caliente la masa no quedará compacta.
  2. Pon las galletas en un bol grande y desmenúzalas groseramente con las manos, dejando a propósito algunos trozos más grandes: serán los que den al salami su característica textura crujiente y el típico efecto marmolado una vez cortado.
  3. Añade a las galletas desmenuzadas el azúcar glas, el cacao puro tamizado y la pizca de sal fina, y mezcla rápidamente en seco para que los polvos se repartan de manera uniforme.
  4. Añade el chocolate fundido, ya tibio, y el café frío, y mezcla con una cuchara de madera o una espátula hasta obtener una masa homogénea, húmeda y moldeable, en la que cada miga quede perfectamente recubierta.
  5. Pasa la masa a una hoja grande de film transparente y compáctala con las manos dándole forma de cilindro alargado. Envuélvela bien apretada en el film, retorciendo los extremos como un caramelo para eliminar posibles bolsas de aire y que el salami quede bien compacto.
  6. Guarda el salami en la nevera durante al menos 2 horas, mejor aún toda la noche, para que el chocolate se solidifique por completo y el postre sea fácil de cortar.
  7. Pasado el tiempo de reposo, quita el film, espolvorea generosamente la superficie con el azúcar glas y, si quieres que el efecto sea aún más realista, ata el salami con unas vueltas de cordel de cocina. Córtalo en rodajas de un centímetro aproximadamente con un cuchillo de hoja lisa y sirve. Por último, recuerda descargar nuestra App con contenido exclusivo y menos publicidad!

Variantes y Alternativas

La receta admite muchísimas interpretaciones. Si el postre es también para los niños, puedes sustituir el café por la misma cantidad de leche o elegir descafeinado, sin que cambie la textura. Para una versión sin gluten basta con elegir galletas secas certificadas, mientras que para una preparación totalmente vegetal usa galletas sin derivados lácteos y un chocolate negro adecuado. Puedes cambiar la galleta de base a tu gusto, de las de mantequilla a las secas clásicas o los barquillos, y conseguirás cada vez una textura diferente. Si te gustan los contrastes, puedes añadir a la masa 50 g de avellanas o almendras tostadas y picadas gruesas, o un puñado de pepitas de chocolate blanco que, al cortar el salami, crearán el clásico efecto de tocino. Si sustituyes el azúcar glas de la cobertura por cacao puro, conseguirás un acabado más intenso y menos dulce, mientras que una cucharada de licor de café o de ron añadida a la masa hará que el postre sea aún más adecuado para una sobremesa entre adultos.

Consejos

El secreto de un salami bien compacto está en la temperatura de los ingredientes: el chocolate tiene que estar fundido pero tibio, nunca muy caliente, y el café completamente frío. Desmenuza las galletas a mano y no con la picadora, porque un polvo demasiado fino daría un resultado compacto pero sin ese agradable contraste crujiente entre migas grandes y pequeñas. Si mientras trabajas la masa te parece demasiado seca y le cuesta ligar, añade el café de cucharada en cucharada; si en cambio queda demasiado blanda, déjala reposar cinco minutos en la nevera antes de darle forma. Para un corte limpio usa un cuchillo de hoja lisa ligeramente calentado bajo el agua caliente y secado. Un último truco: saca el salami de la nevera unos diez minutos antes de servirlo, así los aromas del cacao y del café se expresarán mejor.

Conservación

El salami de galletas al café se conserva en la nevera, envuelto en film transparente o en un recipiente hermético, durante 4 o 5 días. Te aconsejamos espolvorearlo con el azúcar glas solo poco antes de servirlo, porque con la humedad de la nevera tiende a absorberse y pierde el efecto decorativo. También puedes congelarlo entero o ya en porciones, bien protegido con film y una bolsa para alimentos, y conservarlo en el congelador hasta 1 mes: para tomarlo, pásalo a la nevera y deja que se descongele despacio durante unas horas; después, termínalo con otra lluvia de azúcar glas.

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